Kumulus en el TAC

Kumulus en el TAC

El grupo francés  Kumulus, creado por Barthélemy Bompard, ha conseguido  ganar el premio del Festival de teatro de Calle de Valladolid en su 13 edición con la magnífica obra “Silence encombrant”. Tras inaugurarlo prácticamente, barrieron con su éxito (y nunca mejor empleada la expresión, por las limpiezas de sus propios escombros). El sentido de la obra queda patente cuando múltiples actores, resquicios humanos, salen de un contenedor. Con el aspecto de zombies lunares, mimos atemporales y con sus facciones sacadas de un intermedio entre el comic y el cuento surrealista, emprenden su acción desorientadora. Llevan, sacan, mueven y tiran objetos viejos, usados y rotos. O los rompen ante el numeroso público (como la máquina de césped transfigurada en máquina de asfalto), al que no temen asustar con sus acercamientos insospechados. El humor del absurdo se hace dueño de la situación. Escenas poéticas y patéticas van tomando rienda de una escena que al principio no se comprende y que tampoco hace falta comprender. Una mujer portando una bola del mundo de la que cae arena. Un hombre con un patín y un tacón con los que no para de resbalar. Un andrógino cargando bolsas de basura llenas de botellas vacías. Es el vacío humano lleno de termura, sacado de un contenedor. Al final uno no sabe si se trata de  Humanos, más que los deshechos humanos que parecían ser al principio .

Spreading Ideas

Spreading Ideas

El pasado 18 de mayo María Zozaya impartió la ponencia ”Spreading Ideas. The Intellectual Movement Throughout the Spanish Captives in France (1809-1836)” , en el II International Symposium of the Nineteenth-Century Hispanists Network.  (Aulario La bomba de Cádiz18/19-V-2012). Trató un tema que hasta la fecha es bastante desconocido. Zozaya expuso parte de sus investigaciones sobre los españoles que cayeron prisioneros del estado napoleónico durante las guerras contra Francia.  Se centró en los cuerpos medios de los grupos de militares y de ingenieros militares, con especial incidencia en los ingenieros militares que lucharon en Zaragoza y fueron cogidos prisioneros en 1809. Esta experiencia fue recogida en buena medida por José María Román, quien redactó un diario en donde relató la experiencia colectiva intelectual en Francia. Debido a la libertad de movimientos de que gozaban, podían asistir a las bibliotecas, los museos, las universidades y sociedades académicas equivalentes. Dado que se trataba de individuos de gran preparación técnica y conscientes de la importancia de los valores del mérito y la formación, la mayoría de ellos aprovecharon las oportunidades académicas que les brindaba el país vecino. Como demuestra Zozaya, a su regreso a España, entre 1814 y 1816, aquellos importaron las ideas, preaparación y técnicas que habían adquirido en el país vecino. Así puede registrarse al menos hasta la fecha de 1836, por publicaciones, reconocimientos académicos de Francia o incluso cuando les otorgaba la prestiogiosa “Legion d´honneur”. Pese a la importancia de aquel préstamo e intercambio cultural, esa parte de la Historia ha quedado oculta, debido a que al regreso de su cautiverio los prisioneros podían ser acusados de afrancesados, por lo que dejaron en la penumbra aquella experiencia que habla de unión de naciones más que de guerras y enemigos, objetivos que sin embargo predominaron en la política estatal desde Fernando VII para defender valores como la patria y el nacionalismo.

Cartas históricas… de Cyrano

Cartas históricas… de Cyrano

El drama romántico de la obra Cyrano es conocido por todos. A mi juicio, nos encontramos ante unas cartas históricas, las escritas por su autor Edmond Rostand, inspirado en un poeta e intelectual del siglo XVII. Históricas en el sentido de que permanecen compartidas en el imaginario colectivo pese a que la mayor parte de la gente no las haya leído o incluso ni visto la obra.  Esas cartas que cada cual se imagina que pueden lograr, gracias al raciocinio humano y las dotes de la inteligencia, cruzar la puerta del sentimiento hasta un límite insospechado. Especialmente en una época en que se valoraban criterios estéticos donde imperaban cánones de belleza clásicos. Gracias al personaje encarnado por Cyrano, la inteligencia lograba abrirse camino en ese terreno que se encontraba mucho más allá de la estética y cualquier otra consideración de la apariencia exterior. En Madrid la obra puede verse actualmente en el Teatro Real, interpretada por Plácido Domingo y Ahinoa Arteta. Se trata de una producción que ha girado por algunos de los mejores teatros del mundo. La obra cuenta con una escenografía muy completa, recreada al estilo más propio del ilusionismo teatral decimonónico, con luces, sorpresas, actores volando, espadachines saltando… y lógicamente también muriendo al más puro estilo clásico de las muertes operísticas. En la imagen superior puede verse al gran especialista José Luis Téllez hablando de la representación.

¿Quién es Blake?

¿Quién es Blake?

El viernes 11 de mayo en el salón de actos de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense  María Zozaya expuso su poster “Qui est Blake? Une biographie, deux personnes, quatre mains. Le manuscrit sur Joaquín Blake. Une analyse textuelle à partir de l’histoire culturelle”, en el congreso internacional Temporalité et Contextes: Approches Interdisciplinaires entre l’Art, l’Histoire et la Linguistique. María Zozaya estudia la biografía del ingeniero militar Joaquín Blake Joyes (1759-1827). Se centra en el manuscrito que se encuentra en los fondos de la Biblioteca Nacional (BNE, MMS: 22988), sin fecha de escritura ni firma reconocida. Tras analizar diversos aspectos formales y de contenidos, por un lado, Zozaya atribuye su autoría a José María Román; por otro lado, llega al sentido último del escrito. Se debe al intento de rescate de la figura de Blake para dignificar su memoria, por motivos afectivos vinculados a lazos familiares y a las formas de representación social de su imagen pública.

Respecto al cuestionamiento de la autoría, a las preguntas de ¿Quién escribe la biografía y porqué? considero que lo escribió José Mª Román. Fue yerno preferido de Blake, y  la redactó tras su muerte para recuperar su figura ante la opinión pública. El motivo: que, de ser elogiado y afamado por sus méritos, pues se destacó por su lucha al mando del ejército contra los franceses (1808-1812, con glorias como la Batalla de la Albuera), pasó a ser desterrado y denostado por los grupos conservadures en el poder. La causa es que sirvió al sistema constitucional (de 1810-12 fue presidente del Consejo de Regencia, creador del Estado Mayor, Director General del Cuerpo de Ingenieros y en 1820-23 decano del Consejo de Estado). Por aceptar sus cargos  y por su tendencia progresista fue  desterrado en 1823 por Fernando VII y camarillas de enemigos. Se denigró su figura y castigó a una damnatio memoriae. Su prestigio simbólico le fue negado tras el destierro. José María Román intentó rescatar su trayectoria debido a los vínculos afectivos, profesionales y familiares (como ingeniero militar que era, también de la Real de Alcalá de Henares, o el destierro al que le acompañó, y se casó con su hija Inés Blake). Entonces Román, cuando pasó aquellas vivencias de la primera persona -de la experiencia narrada por el propio Blake-, a la segunda persona -a la biografía-, lógicamente introdujo elementos subjetivos, todos los que inevitablemente median entre el emisor y el receptor en el proceso de la comunicación. En ese lapso para llegar al ámbito público aparece un intermedio entre la realidad y la subjetividad del escritor, que generan parte de ficción y construyen una representación. Así lo hemos verificado contrastando su trayectoria, sus descripciones, así como las imágenes que han quedado en el registro iconográfico de Joaquín Blake. Conducen a la pregunta de ¿quién es Blake? ¿cuál es su biografía y su realidad? ¿dónde queda el perfil ideal y dónde la propia realidad? ¿cuáles son esas imágenes, tanto en su época, como tras su muerte, y cuáles existen hoy en día?

Puedes bajarte el póster pinchando  aquí: BlakePosterZozaya (2).

La luna del Nobel Eugene O´Neill

La luna del Nobel Eugene O´Neill

La luna influye mucho en las personas. Tal vez fue ese influjo inexplicable el que quiso retratar Eugene O´Neill al final de sus días. El autor, reconocido mundialmente con múltiples premios (Nobel y varios Pullizter), recoge en esta obra -supuestamente menor- las grandes pequeñeces y contradicciones humanas. Varias de ellas se reflejan en “La luna para los desdichados” (1943). Un amor entre hermanos que se resuelve con la huida; una estupenda relación entre padre e hija camuflada por peleas cotidianas, casi juegos de supervivencia; un amor entre adultos que no se enfrenta con la realidad más que bajo el influjo del alcohol. Estas y otras facetas con las que el espectador se podrá identificar en más de una ocasión aparecen encarnadas por varios actores teatrales. Mercè Pons da vida a la brutalidad junto con el más tierno sentimiento en una actuación tan versátil que bien podría decirse que encarna la careta de la tragedia o de la belleza según el momento; parece encarnar dos personajes a la vez, como tantas personas que muestran una cara ante situaciones que les disgustan o que aman. José Pedro Carrión se sitúa a la perfección en el papel de ranchero tozudo a quien su difícil existencia material no ha logrado desesperar. Eusebio Poncela, con su frialdad, permite retratar el papel de alguien que intenta ocultar sus deseos y frustraciones, muchas frustraciones que no se ocultan ni ante la luna. El breve papel de Ricardo Moya ofrece una bocanada de aire fresco; es un mimo con aires de cine mudo que contrasta tanto como un británico en el seco terreno del western americano, tal y como ha pretendido reflejar su director John Strasberg. Esta obra, de la que no podía imaginar que fuera tan impresionante cuando me habló de ella gente que la había leído -y no visto en teatro-, puede verse en la sala pequeña de las Naves del Matadero hasta el 27 de mayo.

Dos grandes en un mundo pequeño

Dos grandes en un mundo pequeño


“Dani y Roberta”, dos grandes en un escenario pequeño. Ese escenario pequeño puede interpretarse como un mundo pequeño, el mundo de esas dos personas, aparentemente muy pequeño. Pero se ve que es un espacio que cada cual puede ampliar en función de sus miras, tal vez más allá de sus posibilidades y tal vez enfrentándose a lo que a cada cual le gustaría que pasase. Esa es a mi juicio la trama de fondo que se representa en el Teatro Español. El medio, un texto sencillísimo de John Patrick Shaney; crudamente sencillo. Es un texto que ha tenido que pulir mucho para hacer que, entre pobreza de lenguaje e insultos propios del barrio Newyorkino en que se crió (el Bronx), el resultado sea un rico aporte al terreno del sentimiento y de la verdad del anhelo humano. Representan la fuerza contra el sentimiento. La obra, de gran dureza, está recreada de una manera exquisita por varios “clásicos jóvenes” en la escena artística madrileña. Alejandro Andújar en los acertados vestuarios, Álvaro Luna en la videoescena (micro en este caso). Composición armónica del gran Antonio Serrano. Como cúlmen, dos actores grandes en esta escena teatral dirigidos por Gual: Álex García e Itziar Miranda. Ambos se presentan duros como el granito para proteger la fina seda que tienen para vestir al otro en el día que van a elegir para representar su felicidad.

Steinbeck: ratones y hombres; sueños y soledad

Steinbeck: ratones y hombres; sueños y soledad


Miguel del Arco vuelve a poner de pie con aplausos al público del Teatro Español. En este caso, con la obra “De ratones y hombres” del premio Nobel John Steinbeck. Fue publicada en 1937, en un difícil contexto de la Gran Depresión americana. La dureza y dificultad del entorno reflejado en el texto ensalzan casi por contraste la fuerza de la ternura y la amistad. Los dos grandes protagonistas de la obra son los sueños y la soledad. Ambos tienen su reflejo en el espejismo -tal vez veraz- de la realidad imaginada, que parece que se puede ver y tocar cuando se desea con ahínco, siempre como escapatoria de una cruda existencia. La soledad tiene su contrapunto en la búsqueda constante de una compañía, de la eterna necesidad de estar solamente acompañado. Varios actores se encargan de personificar a la perfección estas necesidades humanas. Un Roberto Álamo siempre exitoso cuando le tocan papeles de hombres poco aventajados (como el increíble Urtain con que hizo historia para Animalario). Eduardo Velasco da una credibilidad impresionante a la brutalidad de su personaje. La dulce presencia de Irene Escolar aporta oxígeno y a la vez ahoga metafóricamente a ese mundo de hombres, en el papel de la desquiciada esposa de un Curley (Diego Toucedo, perfecto para su papel) totalmente embravecido ante unas circunstancias que le superan por su ceguera existencial. Antonio Canal cubre con su presencia la soledad en la vejez. Sueños y soledad se acompañan de una escenografía que cuenta con varios recursos originales alumbrados por una acertada iluminación. Paradójicamente ambos, sueños y soledad, se muestran con el humor y la ternura necesarias para plantear temas tan complicados ante los que se sigue enfrentando la sociedad actual.

Circa. Poesía en el cielo

Circa. Poesía en el cielo

A mi juicio, Circa es el mejor espectáculo acrobático del mundo. Nadie que haya visto Circa podría negar que es absolutamente impresionante. “Cerca del cielo” es el significado de la compañía austrialiana de circo, y no les falta razón. Usan un lenguaje universal para llegar a lo más hondo de cada cual. Emplean, como se hace tanto en el circo actual, el lenguaje de la danza contemporánea combinado con las acrobacias. Sin embargo, los múltiples números que llevan en gira desde el año 2006 sorprenden continuamente incluso a quienes ha tenido la oportunidad de verlos en más ocasiones. La delicadeza y la fuerza del cuerpo se unen en esta ocasión para expresar sentimientos de una manera exclusivamente corporal. Unión, separación, amor, desamor y vida entera se expresan a través de cuerpos fluctuantes. Tras ellos, para mí, la Nada.

The Hole. Impresionante “grotesque”

The Hole. Impresionante “grotesque”


El teatro Calderón de Madrid, un teatro de estilo ecléctico perfectamente conservado alberga un cabaret atemporal. Parece un espectáculo del Berlín del primer tercio del siglo XX. Una mezcla entre las acrobacias y el grotesque (barbaresque, incluso en el mejor de los sentidos). Contrastes, extravagancias, mucho humor y muy buen hacer circense [videos.] Múltiples personajes sorprenden continuamente con sus números. Acróbatas volando entre las plateas y los palcos. Trapecistas desafiando la ley de los peligros de la gravedad. Dúos de equilibristas de excelente nivel técnico. Un cantante travestido enfundado en una bola rosa nos lleva a un mundo imaginado. El grupo primital, con sus inmejorables “a capellas” hacen sonreir con su acostumbrado y sensible humorvideos (que recuerda en algún gag a los Monty Pithon). Una mujer de 120 kilos haciendo acrobacias. Un patinador que acaba haciendo piruetas aéreas cerca del techo del teatro. Presentadores de lujo, bien sea la Terremoto de Alcorcón o bien Alex O´Doherty, dejarán al espectador pasmado en sus asientos porque lo último que se puede esperar es encontrar ese nivel de actuaciones y sorpresas.

Donelland en el Matadero. Pity she…

Donelland en el Matadero. Pity she…


La reconocida compañía británica dirigida por Declan Donnellan está en el espacio de las Naves del Matadero de Madrid. Es una oportunidad única para ver teatro británico del Siglo XVII de la mano modernizadora de la compañía Check by Jowl. Cuenta con numerosas propuestas para actualizar este texto de John Ford, que se podría definir entre lo macabro trágico y el drama Shakespiriano universal. “Tis Pity She´s a Whore” habla en primer término del incesto, pero se refiere al amor y los celos como cualquier otra obra que asalte los excesos humanos del sentimiento. En este término, la familia y el amar se confunden y confunden a los propios protagonistas como pueda hacerlo la vida en tantas situaciones de conflicto interno. En este caso, es el amor el que lleva a la catarsis a varios de ellos. Donnellan resuelve situaciones complicadísimas en el texto y en la escena mediante propuestas de gran interés en la dirección y actuación teatral. Recomendadísimo.